Passengers

‘Érase una historia de amor a una película de ciencia ficción pegada’, eso, es ‘Passengers’. Y dicho esto, toda una declaración de intenciones sobre la misma, no es para nada el desastre que algunos proclaman, apuntalo.

Aceptando el hecho de que tanto la nave espacial como el espacio exterior sirven de decorado para un film hecho a medida de sus dos protagonistas, este viaje irá viento en popa. Y teniendo en cuenta esto, para nada es malo si uno sabe de antemano lo que se va a encontrar. No es película de ciencia ficción, o al menos como servidor las concibe, sino una película sobre las relaciones humanas que se apoya en un universo caliente y elegante para contarla, muy lejos de ese universo frío y despiadado que hay ahí fuera; ni tan siquiera hay lugar en este universo para ente despiadado alguno, algo previsible en estas fechas de estreno y a tenor tenor de la inclinación actoral con la que cuentan sus protagonistas.Y es honesto señalar que en esas coordenadas la propuesta funciona, de hecho, sus partes emotivas salen bastante airosas.

En resumidas cuentas, como casi todo en la vida, si uno va preparado, no decepciona, al contrario, sino que resulta un film entretenido, cuyo viaje es apto para toda la familia, en un espacio exterior cálido, amable. Abstenerse de subidon previo, eso sí, fans de #erbicho salvo que la bilirubina esté aún en fase álgida por la resaca…

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