Down a Dark Hall

Si uno pudiese meter el género de terror en una máquina para picar y embutir carne a nivel industrial esta mierda sería uno de los resultados, un producto perfectamente refinado para que lo saboree el público mas palomitero. Y uno se queda piedra cuando un director como Rodrigo Cortés se arrodilla así ante el mainstream; lejos queda su fantástica ‘Luces Rojas’ sin concesión alguna, aunque entiendo que hay que pagar las facturas.

Y así nos encontramos con otra película más de cine de terror ‘made in El Corte Inglés’ previo encargo de Jolivú. La ausencia total de luz durante casi todo el metraje es un claro síntoma de la precariedad de la propuesta, en la que no cabe un sentimentalismo más y que nos regala un desenlace que hasta la Disney lo habría rematado con más oscuridad.

Por si fuese poco, tampoco hay cabida para un cliché mas, y en lo personal tan sólo he echado de menos a la nieta de Chaplin (que no se pierde una de estas) tocando la campana a la vez que grita ‘¡Fronkonstin!’ mientras relampaguea y ya tendríamos un completo, porque a la Uma Thurman en su worst-papel-ever vestida de Dominatrix ya la tenemos.

Pero como uno es optimista prefiero quedarme con lo positivo, que lo tiene: no dura mucho…

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