Doctor Sueño

No es ‘Doctor Sueño’ una propuesta para quien espere fieles adaptaciones. Ni es un film para aquellos que comparan secuelas con obras de culto. Ni desde luego no lo es para todos aquellos que esperan un film de terror al uso. ‘Doctor Sueño’ es ante todo un buen film de terror, o al menos original. Original en entidad propia ya que huye como de la peste de sustos baratos, niños repelentes y terror comercial de pichiglas.

Nadie puede negar que Flanagan nos regaló la mejor serie de terror que parió el pasado año*, ‘Hill House’, y en estas coordenadas es en la que se mueve, buscando un terror lo más puro posible, dentro de una muy conseguida y opresiva atmósfera y con una dirección deudora de tiempos pretéritos y nada habitual en los tiempos que corren. Estas premisas son hoy día un valor a agradecer, y ya no sólo en el género en el que nos movemos sino en cualesquiera.

No todo es perfecto en ‘Doctor Sueño’, ya que por la atracción aplastante de su predecesora o en un afán por agradecer, se ve abocada a hacer concesiones al mainstream que la desdibujan en mayor o menor medida. Sea como fuere, Ewan McGregor mantiene el tipo y desde luego, Rebecca Ferguson le viene a la zaga.

‘Doctor Sueño’ no compite con Kubrick, sino que lo reverencia, y me temo que ni tan siquiera busque asirse a etiqueta de buena secuela alguna, sino que ante todo resulta un film honesto para con un terror que algunos damos siempre por perdido en atmósferas nada comerciales. Nada grande se crea de repente, vive mucho, come bien y disfruta de este tipo de propuestas, o al menos, deja que resplandezcan…

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