DEL UNIVERSO DE BOLSILLO AL EXILIO; una de las grandes historias de Superman

En 1988, la etapa de John Byrne al frente de Superman tocaba a su fin. Habían sido dos años intensos, que legaban una de las mejores etapas en los comics del personaje y una de las versiones del mito más sólidas e imperecederas que han existido. Pero todo lo bueno tiene que acabar, y para un perfeccionista como el autor británico afincado en Canadá, amante de controlar todos los aspectos de las series en las que participa, Superman escapaba completamente a su control.

Byrne había inventado el Superman moderno. Desde 1986 había escrito y dibujado dos de las tres series del personaje (más adelante llegaría incluso a participar en los guiones de la tercera) además de numerosos especiales y miniseries. Pese a la libertad creativa de la que pudo gozar, y al éxito que le acompañó en esta andadura, DC seguía utilizando en sus promociones y a la hora de vender licencias al Superman clásico, cosa que irritaba a Byrne sobremanera. Él creía que no se apostaba lo suficiente por su trabajo. El férreo control al que la compañía sometía a su buque insignia y la exclusión del autor de muchas decisiones importantes acabaron por colmar el vaso. Byrne abandonaría las series de Superman casi sin avisar, pero como siempre, no lo haría en silencio ni discretamente. Su última historia al frente del personaje sería  una de las más polémicas en la historia del hombre de Acero, dejándole el camino marcado a sus sucesores, Roger Stern y Jerry Ordway, para lidiar con las consecuencias en unos comics que solo pueden calificarse de míticos.

El Principio: La saga de Supergirl

Corría septiembre de 1988 y el Superman (v2) #21 llega a las librerías con el comienzo de una historia que ya era polémica desde su título: La saga de Supergirl. Y es que hay que recordar que en esa época los estragos de la “Crisis en Tierras Infinitas” aún estaban presentes. Supergirl había muerto en el épico número 7 de aquella maxiserie y uno de los mandamientos básicos de la nueva continuidad era que NO existía ningún otro kriptoniano aparte de Superman. El título, con la posible reintroducción de la joven de acero, resultaba inquietante y sugerente desde buen principio.

El caso fue que a John Byrne le pareció buena idea reintroducir elementos previos alas crisis dándoles un giro completamente distinto. Un recurso que acabaría haciéndose inmensamente habitual en los siguientes años y del que él mismo llegaría a renegar. La Supergirl que nos aparece en este número no es por tanto Kara Zor-El, sino un ser multiforme que adopta la forma de Lana Lang y que parece tener poderes muy distintos a los de Superman. Entre otras rarezas afirma haber sido enviada allí por Lex Luthor, pero cuando Clark la lleva a la torre Lexcorp, no reconoce al Lex que todos conocemos. Finalmente, el hombre de acero cae en la cuenta y deduce que aquella “Supergirl” viene del mismo universo de bolsillo que había visitado tiempo atrás y donde existía un “Superboy” que inspiró a la legión de Superheroes. Aquella confundida chica de acero con aspecto de Lana Lang, admite venir de allí pero para ella han pasado diez años desde aquella aventura. Diez años en los que Superboy no ha vuelto a aparecer. Sin muchas más explicaciones, “Supergirl” activa su dispositivo interdimensional y ambos aparecen ante el Lex Luthor de la otra realidad.

El Universo de Bolsillo

Para seguir la historia teníamos que irnos hasta el Adventures of Superman #444. Allí, secundado por un Jerry Ordway que había sido el alma de aquella serie desde la renovación del 86, Byrne seguiría trazando la historia de aquella otra tierra en un número intenso, cuyo argumento podría haberse desarrollado a lo largo de varios capítulos y haber dado pie a uno de esos “Elseworlds” u otros mundos que tanto jugo dieron a lo largo de los años 90. Pero aquellos eran otros tiempos y la trama se condensa en veintiocho demoledoras páginas donde el Lex Luthor de aquel universo le cuenta a Superman como, buscando un nuevo campeón, libera de la zona fantasma a tres criminales de guerra; El general Zod, Zaora y Quex-Ul, que inmediatamente se proclaman soberanos del planeta arrasando cuanto encuentran a su paso. La humanidad se atrinchera en pequeños núcleos de resistencia intentando sobrevivir a base de nuevas tecnologías y fuerza de voluntad, pero el general Zod no va a tolerar ni el más mínimo resquicio de oposición. En una medida radical para acabar con quienes se les oponen, los tres Kryptonianos ejecutan un plan que acaba con la atmosfera terrestre y por consiguiente ejecuta a toda la población del planeta. Ahora, solo un pequeño contingente de resistentes sobrevive bajo una cúpula que aguanta a duras penas los ataques de los Kryptonianos. Es este grupo quien con Luthor a la cabeza, envió a “Supergirl” a la otra realidad para recabar la ayuda de Superman.

La historia que se nos ha planteado hasta aquí ya es desconcertante para la época. Byrne se las apaña para rescatar no solo el concepto de Supergirl, sino también el de los universos paralelos, completamente prohibidos tras Crisis en tierras infinitas.  Muchas ideas que habían rondado durante años por el multiverso DC son rescatadas aquí del ostracismo: Un mundo donde Luthor es prácticamente el único héroe del planeta, versiones propias de Hal Jordan, Bruce Wayne u Oliver Queen… bien es cierto que el “universo de bolsillo” no estaba hecho para durar. El descabellado plan de Zod para acabar con la vida del planeta es sin duda una medida muy útil para evitar que otros guionistas empezaran a juguetear con él y pese a que estamos en una tierra paralela, jamás se la llama así, sino que continuamente se habla de… universo de bolsillo.

En cuanto a los villanos tienen un aire inexplicablemente retro. Su aspecto responde al clásico de los criminales de la zona fantasma. Zod sigue con su sempiterna gorra y traje gris. Faora cambia la F por una Z y se llama Zaora, pero sigue con el mismo traje morado con una banda verde con el que apareció en los setenta. No es casualidad sin embargo que sean tres, dos hombres y una mujer, ni que su comportamiento sea bastante equiparable al que tenían las encarnaciones que habíamos visto en Superman II. La influencia de la película, como en tantos puntos de la etapa Byrne, es clara, pero ni se traslada la estética del filme (al fin y al cabo, las cuestiones de los derechos lo hubieran impedido ya que en aquellos años, el Superman de las películas pertenecía a los Salkind, no a DC/Warner) ni se aprovecha la ocasión para introducir una versión de los mismos en los comics que pudiera durar. También desaparece el personaje de Non, sustituido aquí por un pintoresco y mucho más inteligente Quex-Ul.

 

Juez, Jurado y ejecutor: Superman V2  #22

Con esta pintoresca mezcla de conceptos llegamos al Superman vol. 2 #22 un número cuya ominosa y reveladora portada ya nos anticipa acontecimientos.

Las primeras páginas nos muestran a Superman, Supergirl, y lo más granado de los escasos supervivientes enfrentándose a los tres criminales sobre una Smallville de aspecto lunar. Arrasada, llena de cráteres y sin atmósfera. Pese a las armas y la presencia de nuestro Kryptoniano, los villanos ganan sobradamente. Sus células procesan más eficazmente la luz solar y sus poderes son incluso mayores que los del héroe de nuestra tierra. Así, los resistentes van cayendo uno por uno. La primera es Supergirl quien extrañamente revierte a una extraña masa humanoide pero informe que Lex denomina protomateria. Luego caen pilotos como Bruce Wayne, Hal Jordan o Pete Ross, finalmente solo queda Luthor que también es derribado y el propio Superman, quien recuerda la existencia de Kryptonita en la antigua casa de los Kent y decide utilizarla como último y desesperado recurso. El mineral radioactivo coge por sorpresa a Quex-Ul que es el primero en caer prisionero. Poco después le siguen Faora y Zod. Con la amenaza controlada, Superman habla con un moribundo Luthor que le confiesa que no utilizó antes la kryptonita por puro ego. Quería ser él quien acabara con los criminales compensando así su delito de liberarles. Lex también confiesa que “Supergirl” no es la auténtica Lana Lang de aquel mundo, sino un ser artificial creado por él y hecho de aquella sustancia llamada protomateria. Tras la muerte del último habitante de aquella tierra, Superman vuelve con sus prisioneros. Pese a estar indefensos, los villanos se jactan de su superioridad. Afirman que sus poderes volverán y entonces pasaran a nuestra tierra y reanudaran su masacre. Nada podrá detenerles. Ante esto, Superman no ve otra opción. Abre el contenedor de plomo y lentamente, deja que la radiación acabe con la vida de los tres Kryptonianos. Se ha convertido en juez, jurado y ejecutor. Es una decisión extrema que le perseguirá el resto de su vida.

Tras el fatal desenlace, el hombre de acero recupera la protomateria que formaba a “Supergirl” y la trae de vuelta a nuestro mundo. La deja al cuidado de sus padres en la granja Kent. Cuando Martha ve a su hijo, sabe que algo va mal, muy mal. Clark ha tomado una de las decisiones más duras de su vida y las consecuencias para él no han hecho sino empezar.

Consecuencias; Los primeros pasos del Superman post-Byrne

Es el Adventures of Superman #445 y las consecuencias de lo ocurrido en el universo de bolsillo se apoderan de la vida de Clark Kent. Sus remordimientos son constantes, las pesadillas con los fantasmas de los tres kriptonianos le atenazan. Su vida no puede volver a ser la misma. Estos son también los primeros números con Jerry Ordway como titular de la serie tanto por lo que respecta al guión, como al dibujo. Al igual que su colega Roger Stern en la colección hermana, no le queda más remedio que jugar con las cartas que Byrne ha dejado sobre la mesa. Pero mientras Stern escribe historias de relleno que van por otros derroteros, para Ordway, que junto con Marv Wolfman había venido explorando el lado más humano del personaje desde los inicios de la nueva continuidad, encuentra aquí un campo abonado con el que jugar. Un Superman inseguro, torturado, incapaz de saber si ha hecho lo que tenía que hacer o ha cometido el mayor error de su vida. Todo ello, aderezado con un magnífico trabajo con los personajes secundarios, especialmente Catherine Grant y Jimmy Olsen, hacen de Adventures en esta época una serie impredecible, distinta. Capaz de explorar a Superman desde ángulos pocas veces contemplados.

Es probable que no por casualidad, el villano que se pasa por estas páginas sea Brainiac, aunque la versión mentalista y circense de la época. Poco importa. El personaje es excusa suficiente para adentrarnos en un viaje a la mente del héroe donde somos testigos de la lucha que está teniendo lugar y que nos prepara para los inevitables acontecimientos que están por llegar. Si el Adventures #446 se iniciaba con pesadillas en torno a los tres Kryptonianos, termina con la aparición de un nuevo Gangbuster, un justiciero violento y aparentemente imparable que sembrará el terror en los bajos fondos de la ciudad.  Su identidad es un misterio. José Delgado, el Gangbuster original, sigue en una silla de ruedas y aunque las investigaciones de una filial de Lexcorp acabarán por permitirle andar de nuevo, parece claro que poco tiene que ver con el nuevo personaje. El nuevo vigilante demuestra ser completamente escurridizo y nadie, ni siquiera un cada vez más agotado Superman consigue detenerle.

La gota que colma el vaso: Invasión

En el Superman #25 Roger Stern se sube al carro del machaque psíquico de Clark Kent. Un nuevo enfrentamiento con Milton Fine, Brainiac, ahora asociado con Luthor enfrentará al hombre del mañana a una de sus peores pesadillas. Ver sus poderes fuera de control y representando un peligro para cuantos le rodean.

Pero por si todos estos elementos no fueran suficientes para acabar con las fuerzas del hombre de Krypton, una de las mayores amenazas que ha conocido la tierra está a punto de desencadenarse. Una coalición de razas alienígenas preocupadas por la proliferación de seres con poderes en nuestro planeta, deciden apoderarse del mismo.

Es “Invasión” el macroevento que DC tenía planeado para finales de 1988 y que en las series de Superman conllevó un ataque masivo de Thanagarianos sobre Metrópolis. Un iracundo Superman responde al ataque, pero las fuerzas invasoras combinadas con un nuevo ataque de Brainiac, parecen ser demasiado para él. Superman es derribado y desaparece. Nadie es capaz de encontrarle.

Mientras busca en el distrito suicida a Superman, que lleva 24 horas desaparecido (Adventures #449), el guardián, un agente del proyecto Cadmus, se encuentra con Gangbuster que está más activo que nunca y cuyos poderes parecen ser más y más impresionantes. Al intentar detener al justiciero y tras una desafortunada intervención de la “Newsboy Legion” acaban todos en el rio de Hob Lane de donde son rescatados por Superman, que reaparece de la nada. Está desorientado y algo confuso. Apenas recuerda las últimas horas y ni él ni el guardián son capaces de encontrar a Gangbuster que una vez más ha desaparecido. El hombre de acero no tiene ni un breve respiro, ya que inmediatamente es reclutado por el Capitán Atom para negociar una oferta de alto el fuego con los alienígenas. La oferta servirá de poco y Superman tendrá que liderar el contraataque para rechazar a los invasores. (Invasión #2).

En Superman vol.2  #27, encontramos al hombre de acero exhausto. Su papel en la invasión y una batalla contra daxamitas ha puesto sus fuerzas al límite de su resistencia y el recuerdo de lo ocurrido en el universo de bolsillo sigue pesándole. Cuando un demacrado y tambaleante Clark Kent acude al Planet, Perry lo manda inmediatamente a casa y le ordena dormir. Si las energías del Kryptoniano parecen agotadas, las de Gangbuster están en su punto álgido. El vigilante irrumpe en la torre Lexcorp dispuesto a dejarle las cosas claras a Lex Luthor, pero el magnate tiene un arma secreta, Milton Fine, Brainiac, quien descarga un ataque mental sobre el invasor. Paradójicamente, la mente de Gangbuster es mucho más de lo que Fine esperaba y el mentalista queda catatónico. La atolondrada y demoledora huida del justiciero de la torre Lexcorp se ve interrumpida por el Guardián, quien una vez más se enfrenta al poderoso vigilante. El tremendo enfrentamiento entre ambos tendrá una más que inesperada conclusión. Pero habrá que esperar al siguiente número para conocerla.

La cruda realidad, la identidad de Gangbuster

Todo cuanto ha venido desarrollándose en las colecciones de Superman durante los últimos meses va a concluir allí, en el Adventures of Superman nº 450. Los remordimientos, las dudas, los resultados de los ataques físicos y mentales, todo cristaliza cuando en la primera pagina, a través de la ropa rasgada de Gangbuster, vemos aparecer el símbolo de la S. Durante todo este tiempo el peligroso vigilante y el hombre de acero han sido la misma persona. Lo ocurrido desde aquel fatídico Superman nº 22 ha sido demasiado para Clark Kent. Su mente se ha desdoblado adquiriendo una personalidad más oscura, más violenta, que expresa todo aquello que la responsabilidad de ser Superman exige reprimir. A nivel personal, el propio Clark no puede soportar lo que esa evidencia representa. Su mayor miedo se ha convertido en realidad. Ha perdido el control. Ya no puede controlar sus enormes poderes y para Superman eso exige dar el paso definitivo, alejarse de todo y todos los que le importan, exige el exilio.

Para el equipo de creadores que tomó las riendas a la marcha de Byrne son buenos tiempos. Han llevado la línea argumental planteada por el canadiense hasta una conclusión lógica, y han puesto al personaje en un punto de interés raras veces visto. No lo han hecho solos, Ordway y Stern han contado con un editor como Mike Carlin y una presidenta como Jeanette Khan que se atrevieron a explorar nuevos territorios con su gran icono y supieron cubrir a sus guionistas y dibujantes de interferencias editoriales para que estos tuvieran espacio para hacer su trabajo. El momento elegido para una saga como exilio no puede ser más idóneo. Después de un gran Crossover como Invasión, Superman no va a ser requerido para cruzarse con el resto de su universo en una buena temporada, lo que da margen para su paseo espacial. Las últimas escenas del Adventures #450 son de una profundidad y emotividad fuera de toda duda. Tras arreglar sus asuntos en Metropolis, Clark vuelve a Smallville donde confiesa ante los Kent la muerte de los tres Kryptonianos. Jonathan y Martha le escuchan, le aconsejan. Escenas como esta demuestran la buenísima idea que fue tener a los Kent con vida en los comics de Superman. Pocas veces hemos visto al personaje tan vulnerable, tan expuesto y en un entorno tan humano y cotidiano como el de la casa de unos padres que se preocupan por él. Finalmente, entre lágrimas, Superman dejará la tierra convencido de ser una amenaza para los que le rodean. Comienza, la saga del exilio.

La Saga del Exilio

El Superman V2 nº 28, bien podría ser el primero de una nueva serie. De hecho es muy probable, que si esta saga hubiera aparecido en nuestros días y no en 1989, lo hubiera sido. Las primeras páginas nos hacen un resumen de lo ocurrido en la serie hasta ese momento y nos encontramos a un Superman abandonado en el espacio, dispuesto a adentrarse más y más en los abismos del cosmos y dejar la tierra quizá para siempre. Es de reseñar el tono verosímil que intentan dar a los comics de la época. Superman va a necesitar un respirador para su prolongada estancia en el espacio, y su velocidad no será suficiente para desplazarse, sino que va a utilizar un aparato teletransportador que había pertenecido a los Omega Men. Además, sus primeros pasos en el vacío no son muy propios de la ciencia ficción. El transportador parece guiarse por fuentes de gravedad y nuestro héroe acaba en lugares tan poco acogedores como un planeta inhabitable o lo que es peor, las proximidades de una estrella de la que tiene verdaderos problemas para escapar. La desaparición de Clark Kent en Metrópolis también está bien resuelta. Las investigaciones que como periodista ha llevado a cabo en torno a la organización criminal Intergang, dan una excusa para que Clark “se oculte” y mande sus trabajos a Perry por correo (en el adventures #450 veíamos como encargaba a Ma Kent la tarea de los envíos) desencadenando además una serie de argumentos que permitirán mantener ocupados a los personajes secundarios de la serie mientras su protagonista sigue ausente.

Si en los números inmediatamente posteriores a la marcha de Byrne, fue Jerry Ordway quien sacó mayor partido de los argumentos en curso, es a partir de aquí cuando vemos a un Roger Stern verdaderamente cómodo con la serie. Este es un nuevo punto de arranque para Superman y este guionista va a dar lo mejor de si mismo en los próximos números. Le acompaña un Kerry Gammill especialmente inspirado, con un dibujo de corte clásico, muy correcto, quizá demasiado rígido en ocasiones pero con una espectacularidad y un sentido de la narración fuera de toda duda. Desgraciadamente su ritmo de trabajo demasiado lento pronto le relegará a colaboraciones puntuales, pero en los próximos números va a dar lo mejor de sí mismo.

El problema de cara a las ventas y al público es que ninguno de estos artistas es una superestrella. Byrne fue polémico desde el minuto uno y su nombre unido al de Superman vendían fuese cual fuese la circunstancia. Eso no ocurre con ninguno de sus sucesores. Stern, Gammill, y Ordway están haciendo un trabajo extraordinario en las series de Superman, pero sin una estrella que sirva de buque insignia, llamar la atención del público va a resultar muy complicado.

El dibujo de Jerry Ordway también mejora número a número y el Adventures 451 es una perfecta muestra de ello. No solo eso. Pese al nuevo entorno “espacial” que rodea al protagonista, Adventures demuestra que sigue siendo una serie focalizada en el lado más humano de las aventuras de Superman. Aquí los secundarios asumen casi todo el protagonismo y vemos como evolucionan las historias de Luthor, de José Delgado, del profesor Hamilton… el asesinato de un detective en el apartamento de Clark Kent hace correr rumores de que el periodista ha muerto a manos de intergang, sin embargo, en una conversación accidental, Jonathan Kent confiesa que Clark está con ellos en Kansas, lo que sin duda les va a dar más de un quebradero de cabeza en el futuro.

La llegada de Dan Jurgens

Marzo de 1989 va a ser un mes de descanso para los equipos creativos de Superman. Desde la marcha de Byrne, el ritmo de trabajo para Stern, Gammill y especialmente Ordway ha sido frenético. Un mes de margen les permitirá ganar tiempo, planificar mejor los acontecimientos y no rebajar la calidad de la serie, especialmente en el caso del meticuloso y no muy veloz Kerry Gammill.

Pero Mike Carlin no va a rellenar este mes de cualquier manera. El experimentado editor tiene el ojo puesto en Dan Jurgens, un chaval de Minnesota que había fichado Mike Grell para su Warlord y que había creado al singular personaje de Booster Gold un tiempo atrás. Jurgens no era un descocido para las series de Superman. El cruce que el hombre de acero tuvo en la etapa Byrne con Booster Gold y especialmente el Adventures of Superman Annual #1 , donde se encargó de los lápices, habían llevado al autor a sus primeros contactos con el personaje. Jurgens es un dibujante veloz y su estilo en esta etapa no se alejaba demasiado del de Kerry Gammill, eso y su buena sintonía con Carlin le hacían perfecto para trabajar en Superman.

Su primer número es el Superman vol. 2 #29. Pese a que se trata de un fill-in, la historia encaja perfectamente con lo que habíamos visto en la saga del exilio hasta el momento y nos encontramos con un Superman que empieza a acusar el desgaste de su periplo por el espacio y al que la soledad empieza a hacer mella. Jurgens va a permitirse continuar aquí un hilo argumental que Jim Starlin dejó abierto en el Adventures of Superman Annual #1, donde un alienígena se apoderaba de los cerebros (literalmente) de un pequeño pueblecito americano en una historia que constituía todo un homenaje a las películas de terror con elementos de ciencia ficción que se hicieron populares en los años 50. Ahora Superman se reencontraba con el alienígena en el espacio, al mismo tiempo que el guionista se permitía desarrollar una pequeña trama en la tierra que involucraba a Lois Lane investigando lo ocurrido en el pueblecito de Trudeau.  La historia (que continúa y finaliza en el Adventures of Superman #452) encaja perfectamente con el tono de ciencia ficción espacial predominante en la saga pero no descuidaba la parte emocional del argumento, con un villano ambiguo moralmente y un Superman que estaba claro, aun no había superado lo ocurrido en el universo de Bolsillo.

Pese a la autoría completa de Jurgens en estos dos números, las magníficas portadas pertenecían a los dibujantes regulares de las series. Así, Kerry Gammill homenajeaba al Action Comics #300 en la portada del Superman #29 y Jerry Ordway (que también contribuyó al argumento) se encargaba de la del Adventures of Superman #452. A pesar de que aún no se le podía considerar como miembro del staff regular de Superman, Jurgens ya no abandonaría las series del hombre de acero. En las siguientes entregas se encargaría junto con Dennis Janke de ilustrar un complemento a los números mensuales guionizado por Stern, que narraría la OPA hostil llevada a cabo por Lex Luthor para comprar los laboratorios STAR.

El enemigo interior: Superman vol. 2 #30 y Adventures of Superman #453

Roger Stern y Kerry Gammill vuelven a formar equipo para el Superman vol. 2 nº 30 una atípica pero muy interesante entrega donde vemos a Superman plantearse incluso si merece morir por su crimen, para luego intentar vivir en una soledad completa. El hombre de acero encuentra un planeta deshabitado pero acogedor en el que intenta establecerse. Le vemoscultivar la tierra, recuperando sus raíces de granjero y durante parte de la historia parece que la soledad absoluta y el retiro van a ser su destino definitivo, pero el brutal clima cíclico del planeta arruina sus planes de permanecer allí. Clark descubre que es demasiado humano para soportar la soledad y aunque aún piensa que debe pagar por el crimen que cometió, parece claro que debe encontrar otra manera de sobrellevar su culpa. Sin embargo, puede que ni siquiera tenga esa oportunidad ya que aunque él no lo sabe, el respirador que utiliza para sus viajes en el espacio está empezando a fallar.

La consecuencia de ello la veremos en el Adventures of Superman nº 453 donde Jerry Ordway volvía a escribir y dibujar un episodio que marcaría un punto de inflexión en la saga del exilio y quizá en toda la historia del personaje. La falta de aire provocada por el fallo en el respirador, hace que nuestro héroe empiece a tener alucinaciones donde de nuevo es acosado por la presencia de los tres Kryptonianos, sin embargo las expresiones de la culpa que encarnan los criminales o el miedo representado por sus grandes villanos, acaba dando paso a algo mucho más profundo que refleja la verdadera naturaleza de los temores y las dudas del hombre de acero: Las distintas expresiones de sí mismo, que ve reflejadas con el aspecto de Clark, de Gangbuster o de su yo más superheroico. Son varias facetas de su personalidad, tanto las que acepta como las que no, aquellas que representan sus grandes miedos, sus grandes dudas: Su relación con Lois, el uso de sus poderes, todo lo que le hace diferente y todo lo que tiene miedo a perder… Superman se da cuenta de que todo este tiempo ha estado huyendo en vez de enfrentarse a sus miedos y que el nivel de exigencia que se ha marcado a sí mismo le ha hecho olvidar precisamente aquello que más le hace humano: La capacidad de cometer errores y por consiguiente, la necesidad de aceptar dichos errores y aceptarse a sí mismo. Al final del capítulo, un exhausto Superman acaba por aceptar esa realidad. Es un ser complejo, con partes oscuras y que puede cometer errores pero precisamente por ello es humano. Es un hombre, en su caso, un Superhombre.

A partir de aquí el asunto de los tres Kryptonianos queda zanjado. Superman por fin ha aceptado su error y ha dado un paso hacia su propia madurez. El nivel de complejidad que ha alcanzado la serie es encomiable, como también lo es el conocimiento que Stern y especialmente Ordway demuestran tener del personaje. No han olvidado a los clásicos, a los que homenajean a la mínima que pueden, pero han sabido construir un Superman contemporáneo tridimensional, complejo y tremendamente interesante con la base que les dejó John Byrne. Aun a falta del impacto mediático que supone contar con una estrella del medio, el estado de las series del personaje no puede ser mejor. Este equipo va a dar años de grandes comics de Superman, pero la saga del exilio entrará a partir de aquí en su último y quizá más espectacular tramo.

 

El nacimiento del Erradicador

Tras la intensidad del Adventures #453, el Superman vol. 2 #31 es poco más que un desahogo cómico. La necesidad de dar un contrapunto a la intensidad de los episodios anteriores y compensar, una vez más, los retrasos de Kerry Gammill, hace que tengamos esta extraña historia donde Superman no aparece y Mxyptlk se da una vuelta por Metropolis solo para descubrir que el hombre de acero está ausente. Con todo, la historia con guión de Stern y desangelados dibujos de Paris Cullins se deja leer y deja un interesante hilo del que tirar para el futuro. ¿Qué pasará ahora que Luthor ha enseñado a Mxy a mentir? La respuesta la descubriríamos en un futuro no muy lejano, pero de momento, las repercusiones de este número para la saga en curso son nulas.

El tono al que nos tenía acostumbrados la historia del exilio espacial de Superman vuelve a recuperarse con el Adventures of Superman #454 donde vemos como el hombre del mañana despierta moribundo en una nave prisión solo para tener que pelear por sus pertenencias más básicas. La historia avanzará además las tramas de todos los personajes de Metrópolis que siguen especulando acerca de si Clark Kent está vivo o muerto. La habilidad de Matrix, la criatura rescatada del universo de bolsillo, para cambiar de forma, hará que este se haga pasar por el reportero, pero sus habilidades comunicativas están muy lejos de conseguir engañar a nadie. Ordway volverá a dar toda una lección de dibujo en este número, para finalmente concluir con la reintroducción en la continuidad post-crisis de Mongul, el villano de piel amarilla conocido sobre todo por ser el antagonista en la memorable historia de Alan Moore “Para el hombre que lo tenía todo” y que aquí vemos convertido en el implacable señor de Mundoguerra, un pequeño planeta artificial donde sus prisioneros lucharán a muerte por la supervivencia como los clásicos gladiadores.

La historia seguirá en el Action comics Annual #2. Un número verdaderamente especial. En primer lugar, marcaba el regreso de la colección “madre”, Action Comics, a la continuidad del hombre de Acero. En los meses anteriores, DC había estado experimentando con ella una nueva fórmula. Pasarla de mensual a semanal y volver a convertirla en una antología de relatos donde tanto podías encontrar a Green Lantern (incluso canceló Green lantern corps para instalar la serie en Action) como a Metamorpho, como a Superman, aunque las aventuras del hombre del mañana presentadas allí iban por derroteros completamente distintos a las de sus series mensuales. El experimento resultó ser un fracaso completo y Action comics estaba dispuesta para volver al redil, pero no lo haría de cualquier manera. DC había encontrado por fin a la estrella del medio que conseguiría poner bajo los focos el estupendo trabajo que el equipo de Mike Carlin estaba llevando a cabo en Superman, alguien que pudiera llenar los zapatos del polémico Byrne y darle un buen tirón a las ventas. Ese alguien no era otro que George Pérez.

El genio de los lápices de ascendencia portorriqueña no era un desconocido para Superman. En los 80 se había encargado de rediseñar el aspecto de Luthor y Brainiac, consiguiendo para ambos un aspecto mucho más amenazador y perdurable, y aunque no eran aventuras propiamente del kryptoniano su solvencia a la hora de retratar al hombre de Krypton había quedado más que probada con su trabajo en “Crisis en tierras infinitas” y en el Action Comics #600. Si todo eso no bastara ya para convertirle en una estrella, su trabajo en la recreación de Wonder Woman en la nueva continuidad había conseguido la mejor etapa de la amazona en muchísimo tiempo.

El trabajo de Pérez en Superman no empezaría realmente hasta que el hombre de Acero regresara a la tierra, y sería mucho más breve e irregular de lo esperado. El dibujante esperaba tener aquí la libertad creativa de la que gozó con la mujer maravilla, pero la necesidad de coordinarse con los equipos de las otras series y las restricciones que planteaba la editorial con el personaje, hicieron que se desvinculara del mismo relativamente pronto. En cualquier caso, Pérez tenía claro que si había un aspecto que echaba de menos en la renovación de John Byrne era mayor presencia de Krypton en la vida del héroe. El dibujante era un entusiasta de la versión del planeta que había planteado Byrne y tenía claro que en su etapa iba a tirar de aquel hilo para devolverle conceptos como la fortaleza de la soledad o incluso su ropa indestructible.

El Action Comics Annual #2, sería el primer paso en esta dirección. La historia nos presenta a un Superman ya convertido plenamente en gladiador con un aspecto raras veces visto, sin su familiar traje y con poblada barba. Con sus poderes a medio gas y teniendo que pelear por su supervivencia, sin abandonar, eso sí, su juramento de no matar. Su presencia en Mundoguerra le hace visible para un misterioso y anciano personaje que había visitado Krypton en la antigüedad y que guarda muchos secretos del planeta destruido.

Aquí, Pérez colabora con Ordway y Stern en el guión y juntos establecen elementos como el erradicador y el personaje del clérigo, elementos que aprovecharían para volver a implicar a Krypton en las historias de Superman. El dibujo lo deja en manos de un elenco impresionante de artistas pero se reserva las tintas para él solo lo que consigue que pese a la diferencia de estilos, en todo el comic se note su buen hacer. Entre los autores se cuenta con el regreso de Curt Swan, clásico entre los clásicos, que se encarga de las escenas de los recuerdos de Superman. Ordway se encarga con su maestría habitual de las escenas ambientadas en el presente y finalmente, Mike Mignola retoma la tarea que llevó a cabo en la estupenda miniserie “World of Krypton” para ilustrar las escenas relacionadas con el clérigo y sus recuerdos. Con todo, un número intenso y trepidante que marcaba un punto de inflexión en el desarrollo de una saga que entraba en su recta final.

El Regreso a la Tierra

En el Superman vol. 2 #32 vuelve el equipo titular. Roger Stern brinda un guión trepidante que no da un momento de respiro y Kerry Gammill está en uno de sus mejores momentos como dibujante. En la historia, Mongul se enfrenta en persona a un victorioso Superman que se niega a matar a su oponente derrotado. La lucha no va bien para el desgastado hombre de Acero que es rescatado in extremis por el clérigo con ayuda del erradicador. En Metrópolis, la desorientada Matrix deambula por la ciudad con el aspecto de Clark Kent y tropieza con Jimmy Olsen, quien cree que por fin ha encontrado a su  amigo desaparecido.  La historia sigue en el Adventures of Superman #455, número que marca el principio de la etapa de Dan Jurgens como dibujante titular de esta serie. Ordway sigue al pie del cañón con los guiones y sigue haciéndose cargo de las portadas pero la aportación de Jurgens va a ser cada vez más importante dentro del Super squad de Mike Carlin y cambia desde este primer número la estética de la serie. Aquí, encontramos a los esclavos de Mundoguerra levantados en armas contra Mongul, inspirados por el desafio que supuso la negativa de Superman a matar a su oponente. Precisamente este oponente

 

, Draaga, es quien se enfrenta ahora a Mongul para dominar Mundoguerra y poder luchar de nuevo contra Superman. El tirano amarillo encuentra en el antiguo campeón un rival más duro de lo esperado y no tiene más remedio que emprender la huida. Mundoguerra está libre de Mongul, y en el Superman vol.2 #33 (de nuevo con Stern y Gammill) veremos desaparecer al planeta y al campeón Draaga en el hiperespacio… de momento.

Por su lado el hombre de acero conoce en persona al clérigo y empieza a asumir la herencia Kryptoniana que conlleva el erradicador. A través de un viaje mental, ambos repasan varios escenarios que les llevarán a analizar temas como la culpa, el pecado y la redención, para que finalmente el hombre de acero acepte su papel como último hijo de Krypton y máximo campeón de la vida. Con su deber de proteger la herencia kryptoniana cumplido y el erradicador en manos de Kal-El, el clérigo muere y Superman tiene claro que es el momento de regresar a la tierra.

Precisamente la situación en nuestro planeta es la protagonista del Adventures of Superman #456. Catherine Grant se ha revelado como la informante de Clark Kent en el asunto de intergang, lo que lleva a Morgan Edge a pedir ayuda a sus asociados de Apokolips para acabar con los reporteros. El mismísimo Darkseid enviará un monstruoso robot, Turmoil, para acabar con la tarea. Ni la unidad de crímenes especiales de Maggie Sawyer ni José Delgado con una nueva armadura de Gangbuster pueden detenar al terror mecánico. Una vez más, el mundo necesitaba a Superman.

Y Superman volvió.

Lo hizo de la mano de George Perez en el Action Comics #643. Se acababa el exilio espacial. El hombre de acero regresaba a la tierra y daba buena cuenta de la máquina de Apokolips para volver a dejar las cosas bajo control en Metrópolis. El Action #643 es uno de los pocos que Pérez escribió y dibujó él mismo. Es un número espectacular que busca reconciliar al personaje con sus tópicos y con su historia y que cuenta además con una maravillosa cubierta que homenajeaba al clásico Superman #1 de Siegel y Shuster y con el que el artista del Bronx quería dejar claro que empezaba una nueva etapa bajo su tutela dejando ya atrás la sombra de John Byrne. Como ya se ha comentado, la etapa de Pérez no fue ni tan larga ni tan prolífica como en este punto cabía esperar, pero era cierto que Superman tenía por delante años de buenos comics de la mano de otros autores menos espectaculares y menos reconocidos, pero cuya labor en los títulos del hombre de Krypton les garantizó un lugar en la historia del medio. Pero eso, como se dice siempre, es otra historia. La saga de Supergirl, sus consecuencias y el exilio espacial terminaban aquí y quedaban para la posteridad, posiblemente, como una de las mejores historias de Superman jamás contadas.

 

7 comentarios de “DEL UNIVERSO DE BOLSILLO AL EXILIO; una de las grandes historias de Superman

    • leonardo dice:

      me diste ganas de revisionar toda la saga de nuevo Antonio…aca en Argentina la público ediciones zinco..la tengo enterita…gracias por tanto

      • Antonio Monfort dice:

        Ediciones Zinco era fantástica y nos dio muchas alegrías a los aficionados hispanoparlantes. Me alegro de que tengas esta saga. A disfrutarla.

  1. Pepecas dice:

    Hola Antonio, me parece que todo ésto se recopila en un omnibus llamado the exile & other stories, que acaba de publicar dc, esperaba conseguirlo en digital, por el espacio, me gustan mucho tus reseñas y la forma de narrar, por ahí tengo una duda con crisis final, pero la dejo para cuando toques el tema, saludos

    • Antonio Monfort dice:

      Gracias por tus palabras. Sí, efectivamente DC ha publicado esto en un Omnibus maravilloso y voluminoso a partes iguales y eso sí, carísimo. En Amazon va fluctuando de precio entre los 76 y los 123 euros. En Digital ronda por ahí en buena calidad. Crisis final tardaremos en tocarla por aquí, pero te adelanto ya que no es una saga especialmente memorable. Un saludo!!

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