The Northman no va de Vikingos

Es posible que al hacer referencia a esta película, estemos oyendo mucho la mención a Shakespeare. Lo que estoy echando en falta es que al mismo tiempo se nos explique por qué se menciona al autor inglés y que relación hay entre ambos.

La respuesta más rápida está en el titulo de este post. La película no va de vikings, como Julio César no va de romanos u Othello no va de comerciantes venecianos.

Si llegando a esta parte no has pensado que me he vuelto loco o estoy diciendo tonterías, y te apetece darme una oportunidad, desde El Sótano te vamos a decir algo de Shakespeare.

Hasta bien entrado el siglo XVI, las normas que se aplicaban a cómo debía ser una obra de teatro, no habían evolucionado mucho desde las que se utilizaban en el teatro en la antigua Grecia. Es más, debemos tener presente que prácticamente el mundo era observado, analizado y entendido bajo las bases marcadas dos mil años antes por Aristóteles. La forma de representar las artes escénicas seguían teniendo presentes los patrones de tienpo, lugar y acción marcados en la «Poética» del filósofo griego, y prácticamente sólo habían cambiado los temas a tratar: de explicaciones de los mitos a través de los héroes clásicos se había pasado a autos sacramentales o episodios bíblicos.

Las obras mostraban personajes arquetipos, marcados por un determinismo, dirigido o inducido por una u otra deidad, que era imposible eludir. El espectador debía observar lo que ocurría o lo que hacían unos personajes míticos (bien fuera Aquiles o Moisés) con los que no podían identificarse, y esperar una intervención divina para cerrar el desenlace de la obra. El manido Deux ex Machina.

Pero el dramaturgo inglés, revolucionó las normas establecidas, introdujo más personajes, dio la palabra a personajes de distintas categorías sociales, permitio contemplar los hechos desde distintos puntos de vista, modificó el ritmo y el espacio, pero lo más importante es lo que hizo con las pasiones. Shakespeare es el autor de las pasiones humanas.

En sus obras los dioses dejaron de determinar lo que les acontecía a los hombres, el destino de éstos, cómo actuaban y por qué lo hacían, era marcado por sus pasiones. Y además las presentaba con el mismo imaginario que el espectador tenía de dichas pasiones, por lo cual nos comenzamos a identificar con esos personajes que se movían sobre las tablas, así como comprender el porqué de sus actos. Podemos entender el amor de Julieta porque todos en algún momento hemos sentido esa pasión imposible de frenar, del mismo modo que hemos compartido la indecisión  de Hamlet o las ganas de disfrutar de la vida de Falstaff e incluso la codicia de MacBeth.

Es la lucha interna del ser humano al respecto que sus actos y acciones estén controlados por sus pasiones desbordadas o contenidas, las que determinan su futuro, y muchas veces el futuro de quienes le rodean o acompañan en la vida.

Del mismo modo que la belleza del volcan extinto al inicio del film controla el magma del interior de la Tierra, tras su erupción trae consigo destrucción y muerte. Porque esa es otra la las novedades que Shakespeare nos dejó en sus obras, las metáforas.

Desde mi punto de vista, la propuesta de Eggers es puro Shakespeare, lo podemos entender en la acción, es decir en la forma de posicionarse o gesticular de los actores, en como está presentada la métrica de los diálogos y sobre todo en la importancia de las pasiones. Los personajes son todo pasiones, actúan movidos por éstas, y sobretodo las contemplamos y vivimos tal y cómo son percibidas por el protagonista, por lo cual muchas veces son ambiguas y nos pueden parecer cambiantes, en función de la evolución del protagonista, ya que Amleth va forjando su vida y su destino en función de sus pensamientos y su memoria, y la gestión de sus pasiones. Y nos propone una maravillosa propiesta visual plagada de metáforas y momentos en los que hemos de navegar entre la realidad, los deseos o a imaginación del protagonista.

¿Podemos distinguir qué parte de lo que estamos contemplando es real y cuál no?

Dejo al lector que ha llegado hasta el final estas reflexiones con el objetivo de plantearle unas dudas.

¿Cuándo deja de contemplar el protagonista cuervos? . Hay que tener presente que los cuervos de Odin: Huginn y Munin representaban el pensamiento y la memoria algo fundamental en cómo contemplamos la realidad y creamos nuestra visión de mundo y las personas.

Y enlazando o incluso reforzando el anterior punto, si las Valkirias sólo aparecían a recoger a los guerreros caidos para llevarlos al Valhalla, lo que se nos presenta entre la primera aparición de ésta y la segunda al final de la película ¿Es realidad o deseo de un protagonista agonizante? ¿Algo en la puesta en escena nos podría plantear esa idea?

En fin, como decía al principio, The Northman no es una película de Vikingos.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.