DUNE: Reseña

¡Masiva!. Es lo primero que me viene a la mente tras ver ‘Dune’.  Y huiré como de la peste del termino ‘épica’ para definirla, tan manido entre influencers y YouTubers de tres al cuarto. 

Porque ‘Dune’ es mucho más, ya que órbita desde las escalas más grandes hasta las más intimista del ser humano, esas escalas donde las imágenes hablan casi siempre por sí solas y no necesitan de palabras.

No recordaba haber disfrutado tanto de una factura audiovisual desde mucho tiempo atrás. Y es que ‘Dune’ es exactamente eso, un ejercicio audiovisual de primer orden con un diseño de producción exquisito. Si a eso le sumamos una BSO a manos de Hans Zimmer que se torna ya inseparable del film y que pone los puntos sobre las íes antes de que el logo de WB acaba de girar, tan sólo queda entregarse a lo que se nos ofrece en pantalla.

Y reconozco que esperaba exactamente esto de Villeneuve, y aún así, me ha sorprendido para bien. La madurez de un cine para plasmar en la gran pantalla una obra como la de Frank Herbert. Y una vez vista, se me antoja que no existe otra manera de plasmar una historia como esta y que además resulte todo un acierto como se ha encarado su metraje. 

Es de suponer en los tiempos que corren, que la historia no será del agrado de todo tipo de público, ni sus tiempos son los del actual cine ‘palomitero’, pero lo que no cabe duda alguna es que nos encontramos ante un clásico instantáneo de la ciencia ficción que hace casi obligada su secuela…

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